Desde pequeña siempre tuvo inclinación por el arte. Su mamá es repostera y a ella se le hizo fácil seguir el camino de la pintura.
Es autodidacta. Nunca ha tomado clases en un instituto, pero siempre compartió con sus amigas y colegas los conocimientos que de manera innata le permitían realizar pinturas.
Al principio era un hobby para desestresarse luego de largas jornadas laborales, sin embargo se dio cuenta que no había un sitio en Dallas que tuviera lecciones de arte Mexicano y decidió emprender su propio estudio para alentar a las familias con raíces latinas a mantener su cultura.
Sin embargo, gran parte de sus clientes frecuentes son nativos americanos que quieren conocer más de las tradiciones y el arte mexicano.

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